Debido al aumento de la actividad turística en la región, el ayuntamiento decidió cobrar una tasa a los turistas antes del 29 de septiembre, al final del verano, para ayudar a las instalaciones turísticas a prepararse para el impuesto.

Para las autoridades, se trata de un impuesto necesario porque "el turismo no deja de aumentar, y esto tiene un impacto real en los barrios y en los servicios municipales: limpieza, recogida de basuras y mantenimiento de los espacios públicos", según cita idealista.

En concreto, deberán pagar la tasa todos los visitantes, así como quienes se alojen en viviendas turísticas.

La normativa estipula exenciones específicas en las que no se aplicará el recargo, como los menores no emancipados, las personas con una discapacidad superior al 65%, los deportistas federados en competición oficial, las estancias por razones médicas, las personas que reciban programas sociales de la UE o las que deban realizar reformas en su vivienda habitual.